Catalonia Castles
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Anoia Siglos X–XIV

Castillo de Claramunt

Imponentes ruinas de una fortaleza del siglo X sobre un dramático espolón rocoso sobre el valle del Anoia, con una capilla románica de doble ábside que ha sobrevivido los siglos.

Castillo de Claramunt

Encaramado en un espolón rocoso sobre el valle del río Anoia entre Igualada y el macizo de Montserrat, el Castell de Claramunt es una de las ruinas medievales más evocadoras del interior de Cataluña. Sus torres dentadas y sus muros fragmentarios han vigilado el valle desde el siglo X, y la supervivencia de una notable capilla románica de doble ábside entre las ruinas lo convierte en un yacimiento de especial interés arquitectónico.

El castillo se documentó por primera vez en el año 945, cuando aparece como una fortificación fronteriza del Condado de Barcelona contra los moros. Su posición —sobre un espolón de arenisca aislado con caídas verticales en tres lados— lo hacía naturalmente defendible, y controlaba el cruce del río y el camino a través del valle del Anoia. El período principal de construcción fue entre los siglos XI y XIV, cuando el castillo sirvió de sede de los señores de Claramunt, una destacada familia baronial del interior catalán.

La capilla románica de Sant Jaume, construida dentro del recinto del castillo en el siglo XII, es el elemento mejor conservado del conjunto. Su inusual planta de doble ábside —dos ábsides semicirculares uno junto al otro— es poco habitual en la arquitectura románica catalana y sugiere una dedicación a dos santos o una función litúrgica dual. Los canecillos decorativos esculpidos en el exterior se conservan en un estado razonable.

El castillo fue abandonado en el siglo XV y desde entonces es una pintoresca ruina. Fue declarado Monumento Nacional en 1931 y está protegido por la Generalitat. Las vistas desde el espolón abarcan el valle del Anoia, la inconfundible silueta de Montserrat al noroeste y las montañas de Prades al sur.

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