Dominando el valle del Ebro desde su altura sobre Tortosa, el Castell de la Suda ha sido testigo de una extraordinaria sucesión de historia: desde cimientos romanos, pasando por la ocupación visigoda, el dominio moro, la reconquista cristiana y la residencia real hasta su encarnación actual como hotel Parador.
El nombre «Suda» proviene de la palabra árabe para ciudadela, lo que refleja el desarrollo más significativo del castillo bajo dominio moro entre los siglos VIII y XII, cuando era la sede de la taifa de Tortosa. Los moros construyeron el núcleo de la fortificación actual, incluyendo las cisternas, las torres y el característico portal de arco de herradura. Bajo dominio árabe, Tortosa era un próspero centro cultural y comercial, y la Suda era su corazón administrativo.
En 1148 Ramon Berenguer IV, conde de Barcelona, tomó Tortosa tras un prolongado asedio, incorporando la Suda a la Corona de Aragón. Sucesivos monarcas catalano-aragoneses la utilizaron como residencia real —Jaume I nació cerca en 1208 y tenía estrechos vínculos con la ciudad. Las murallas medievales se ampliaron y se añadió una sala real gótica durante este período.
El castillo sufrió daños importantes durante la Guerra Civil española (batalla del Ebro, 1938) y fue posteriormente restaurado. El Parador abrió en 1976, ofreciendo a los huéspedes la oportunidad de dormir entre paredes que han permanecido en pie durante más de un milenio, con vistas panorámicas sobre el delta del Ebro y las montañas circundantes.